domingo, 15 de junio de 2014

Capitulo 1 - Tarde

         Jamas había llegado temprano a al trabajo, y esta vez no iba a ser la excepción. Nunca entendí por que siempre demoro tanto, o es la ducha, preparar el maletín o en realidad no se, pero lo que si se, es que en mi corta vida de 23 años jamas había llegado a tiempo a nada. Siendo las 8:05 am a dos cuadras de la oficina corría contra reloj, y miraba con ganas esa cafetería frente al Mcdonalds que siempre había querido entrar antes de la oficina, pero cuando trabajas en algo que no te motiva mucho no dan muchas ganas de levantarse temprano para poder llegar a tomarse un café y luego ir feliz a un trabajo que te quita con todas sus fuerzas la sonrisa y en realidad entre 15 minutos de una cama tibia y una fila de 15 minutos, prefiero la cama.

Caminaba raudo y veo a un compañero de trabajo, Gustavo "nunca quedo mal con nadie" Rojas, típico lambiscon y gritón de errores, me refiero a que si te equivocas en algo, lo que sea ,no te gustara estar cerca de el, dado que se encargara de que todo el mundo se entere. Entro al ascensor, que el detiene amistosamente con una sonrisa idiota y vistiendo su traje diseñador o comprado en alguna parte V.I.P de la capital, que me hace recordar cuan mal me visto, siempre ame el vestir clásico; camisa blanca, corbata negra, pantalones negros y zapatos (si se puede lustrados), no era un fashion de tomo y lomo como el, y se encargaba de hacérmelo saber en cualquier ocasión que se presentara.

-" Buenos Días, Don Diego Catalán" dijo apretando el botón del ascensor para ir al piso 8
-"Hola Gustavo, que tal?" - lo dije con un voz tan indiferente que me miro raro
- "Un poco atrasado por el trafico, tu sabes andar en auto a esta hora te tomas con mucho trafico, y tu?            problemas con el metro?"
- "Si es un asco a esta hora"
- "Todos los días al parecer"
- "Todos los días la gente trabaja, creo que es un mal necesario"

Llegando al piso ocho verifico mi corbata en el espejo ignorando a este tipo, estaba hacia a un lado por algún motivo, a veces pienso que tiene vida  y se mueve sola. Trate de no mirar a la oficina de mi jefe, caminar rápido a mi cubículo y así que pasara sin penas ni gloria por lo menos hoy.


logre sentarme y dejar el maletín en mi escritorio, cuando de pronto llega ella y me empuja hacia un lado

-"Diego!! otra vez tarde?" con una sonrisa en la cara, era Jennyfer Bravo, la única que podía considerar amiga dentro de esta jaula de idiotas.  siempre vestida de azul y su falda muy ajustada, que aunque muy corta dejaba mas a la imaginación que el amplio escote que dejaba ver en sus ratos fuera del trabajo.
- "SI. horrible mañana. aparte me encontré con Gustavo, linda forma de empezar la mañana".
- "horrible! te entiendo, que harás después de la oficina?" me preguntaba con ese tilde que ya conocía de querer invitarme a sus happy hours que terminaban a las 2 am y luego se iba con algunas de sus amigos, era un error que se comete solo dos veces.
- "Si, tengo compromisos". aunque era mentira era mejor que devolverme a mi casa tarde y solo.

me miro con cara de "no te creo" pero decistio de su oferta, cuando se dio cuenta de lo poco emocionado que estaba.

me senté en mi escritorio, mientras que de re-ojo miraba como jennyfer se alejaba por el pasillo, mire la foto de mis padres en sus vacaciones a chillan y recordé lo mucho que extrañaba a mi padre y sus historias repetidas o sus chistes raros que solo el entendía
me prometí el fin de semana ir a verlos

me levante de mi escritorio para poder ir a buscar agua, correr todas las mañanas para poder llegara a tiempo me tenia todo un corredor pero necesitaba un poco de agua

no había comprendido aun por que este ogro de jefe no me había visto, tampoco soy tan chico, mido 1.78 mtrs, cualquiera puede verme. En realidad no era algo que me importara, también era mi sueño ser invisible así hacer jugarretas en lugares públicos o ir a la casita del terror de alguna feria y realmente hacerla del terror o mucho mejor, ir a la casa de un amigo y jugarle bromas hasta que se desmaye. Pero eso no era el caso.

cuando había comprendido que me miraba fijamente, procedí a acercarme a la oficina de mi jefe, "German Irarrazabal" decía en su puerta, tan dorado y sobre adornada como era la vida de alguien que solo vestía trajes de lujo, pero no sabia decir ni gracias ni buenos dias.


-Diego! de nuevo tarde? cuando cambiaras esa actitud, pareciera que te importa poco todo-

en realidad algo de razón tenia, ya no estaba motivado con nada, no era algo de mi si no e el ambiente, no motivaba.

-buen día germán, si tuve problemas para llegar no fue mucho en realidad lo atrasado- dije tratando de bajarle el perfil al asunto

- cuando uno debe llegar a un lado a las 8 Am es a las 8 Am no antes,  no después, a las ocho, vivieras en suiza morirías cesante, ellos son muy puntuales para todo-
-agradezco no estar en suiza- dije con una sonrisa

-pero estas trabajando en una empresa muy prestigiosa, si no fueras tan talentoso en lo que haces te aseguro ya no estarías-

en realidad, no cuan talentoso soy, siempre eh sido bueno con los números mas que con la gente, tengo un estilo de mal de "Dexter" como el asesino en serie de una televisora, mi problema era que toda la gente me resultaba demasiado superficial y eso no me dejaba estar mas de un minuto atento a una sola persona.

lo único que quería era que el día terminara para poder ir pronto a mi hogar



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