jueves, 19 de junio de 2014

Capitulo 3 - Lluvia

Despertar muy temprano, para salir justo del departamento, salí apurado poniéndome la corbata camino al ascensor,  siempre con camisa blanca y corbata negra, ya perdí la cuenta cuantas camisas blancas tenia, pero era algo entre casual  y de oficina. Entre al ascensor con el nudo ya hecho. mientras el ascensor bajaba me miraba en el espejo, veía mi seudo pelo largo, negro como el de mi padre, no lo quería cortar, pero se que me espezarian en unos días en el trabajo a decir "Diego, tu pelo debes cortarlo", "lo cuidare a toda costa" dije en voz alta ya que no había nadie dentro del ascensor

. Cuando llegue al primer piso y pase por el hall,  mire hacia recepción y no estaba Willy, me preguntaba que le habría pasado. Seguí caminando hacia la calle y escuche el caer de la lluvia, estaba lloviendo, y yo sin chaqueta apropiada, solo con un ambo negro que me compre hace unos meses en una venta de alguna parte de santiago por un simple impulso consumista.

Decidí salir a la calle solo como andaba, no me iba a arriesgar a llegar tarde un día que por fin salí temprano de casa por ir a buscar un paraguas. Al salir me encontré con una capital bajo la lluvia, miles de paraguas surcando la ciudad como si fuera un mar de paraguas, y yo entre ellos mojándome disfrutando de la lluvia, mire hacia el metro y entraban muchos paraguas, así que si esta lleno solo con gente en un día normal, un día con paraguas seria mucho peor. "en bus" dije sin pensar, y una señora me miro "estará loco este niño" debió haber pensado. bueno, no estaba muy lejos de la realidad.

busque un paradero para poder tomar un bus, A lo lejos vi uno, un poco mojado por los autos y una gran posadera de agua que se creo producto de la lluvia, me acerque y al ver hasta donde llegaba "la ola" que creaban los auto al pasar a gran velocidad, me quede atrás de un cartel de publicidad protegiéndome  del tsunami de agua. De Pronto escuche un golpetear de tacones que se pone en medio del paradero y junto con eso el pasar de un taxi que le siguió un "Noooo" de una voz femenina, me acerque a ella con ganas de ayudarla sus vaqueros estaban empapados, una chaqueta de cuero negra que la hubiera protegido si la hubiese llevado cerrada y un chaleco un tanto hippie debajo de ella, todo tras un pelo mojado gracias al tsunami del taxi,

-Estas bien? - le pregunte

- Toda empapada, solo eso - Me respondió bajando la cabeza y llevándose el pelo a su espalda que dejaron ver unos ojos pequeños de un café sutil y su cara blanca y delgada.
- me imagino, te puedo ayudar en algo?- dije con ganas realmente de ayudarla, pero como?. de pronto escucho el acelerar de un taxi que nos regala a ambos un nuevo tsunami que esta vez me empapo solo a mi.

- bueno ahora creo que ambos necesitamos ayuda no?- dijo con una sonrisa en su cara.
nos pusimos a reír ambos al instante, mientras intentábamos no ser mojados de nuevo por un nuevo taxi.

- De donde eres? - pregunte instintivamente

- De por allí - respondió automáticamente - y tu? - pregunto

- Cerca de acá - dije mientras intentaba sacarme restos de hojas que quedaron en mis 
zapatos

- que suerte puedes volver a cambiarte, yo debo irme si o si, como sea.

- No lo haré, por lo menos así seremos dos en la ciudad mojados, bueno, mas que los otros- dije casi riendo - aparte,  así nos acompañamos en el pesar - y rió en carcajadas

- si buen punto, ya no me siento tan sola - me dijo con una sonrisa en su cara que me hizo perderme un segundo en ella.

- allí viene el bus, lo tomaras?

- si, obvio 

nos subimos al bus lleno de gente mojada, tranquila, es mágico lo que hace la lluvia en la gente, les limpia el alma y les crea un espíritu apaciguado.

-  podría llover todos los días - dije sin pensar mientras caminábamos a un sector en medio del bus, al lado de una ventana, y nos quedamos ambos de pie.

-  Cierto, la ciudad se limpia y la gente junto con ella - dijo

-  justamente pensaba lo mismo en este...

-  el agua limpia el alma - me interrumpió - siempre a sido un conductor de energías creo yo - dijo mirando a la ventana con la poca luz que había en el ambiente que se reflejaba en su piel blanca, mas un vidrio con muchas gotas pegadas, daba la sensación de escena de película, su pelo aun estaba mojado pero ondulado en sus puntas que caía por su hombro derecho mientras miraba el vidrio casi perdiéndose en el pasar de las calles.

- si es cierto, siempre me a gustado la lluvia, mi familia es del sur,estoy acostumbrado a esto.

- del sur? que hermoso, mi sueño es vivir allá, eh irme de esta ciudad.

- a mi me gusta la ciudad, es mas simple todo.

- pero tanta gente, están odioso.

- muy irrespetuosa últimamente, por que en realidad tanto estres se tiene que liberar de alguna forma y esto se concentra en cualquier cosa habitual, como un conductor en la calle que toca y toca su bocina como forma de protesta aunque solo moleste, y eso no solucione nada

martes, 17 de junio de 2014

Capitulo 2 - Volver

cuando salia de la "jaula de idiotas" bajando de la escalera tranquilamente, ocho pisos te dan bastantes minutos para poder pensar,

al salir de las escaleras veo a jennyfer acomodada al lado del ascensor jugando con su pelo

-Aun Estas a tiempo de arrepentirte e ir con nosotros!- dijo rebosante de energía, algo que solo podía hacer ella

-no, de verdad que no puedo, tengo compromisos- trate de sonar lo mas convincentemente posible

-bueno tu te lo pierdes, pero de verdad no para de nuevo lo que paso la otra noche eso puedo asegurartelo-

-que lo pases bien jenny, te veo mañana- dije saliendo del hall camino a la puerta principal

cuando llegue a la calle pensaba que como me sumí en esto, de todas formas fue mi culpa, estudie algo por que era bueno aunque no me gustaba, ingeniera en administración de empresa es algo que solo a poco les gusta, y yo no estaba entre ellos.

Trataba de todos modos no pensar mucho en ello, dado que siempre en casa me esperaba un aire nuevo, mis libros mi música y un buen rato a solas,

tome el metro que eran 45 minutos hasta mi departamento. queda en pleno centro de Estación Central, en un barrio mas o menos decente, no puedes llegar a las 4 de la mañana pero si a las 12 de la noche y podrías llegar bien y seguro.

pase por el hall  y salude a willy, el conserje, vistiendo su camisa cuadrillero verde y sus pantalones cafés, como buen octogenario, siempre viendo algún programa en su televisión portátil en blanco y negro. Siempre quise regalarle una televisión portátil en mejor estado y mejor calidad por que Willy cuando llegue a mi departamento con solo un par de muebles y solo, me ayudo sin necesidad de hacerlo e incluso me presto su cocinilla para poder cocinar mi primera cena dado que yo no había traído lo mas importante para cocinar, la cocina.

-hola que tal Diego!, como va todo?- dije fuerte para que su sordera me tomara en cuenta

-Que tal! Diego!, como estuvo su dia?, esta jugando en manchester, debes llegar a verlo.- dijo agitando los brazos como en una "ola" de estadio

willy siempre piensa que me gusta mucho el fútbol pero en realidad es solo un tema de conversación para mi-

-si lo pensare willy, vengo un tanto muerto, llegare a correr al gimnasio y a dormir nada mas- dije que con un tanto alegre no se por que

-bueno, tu te lo pierdes es un buen partido-

-nos vemos willy, buenas noches!-

Escuche que decía "Chao" a lo lejos, mientras entraba en el ascensor y presionaba el piso 11 donde se encontraba mi humilde departamento, salí del ascensor y vi la ventana grande que daba a el pasillo, desde el piso al techo que daba la vista de santiago de noche, una esencia suicida de mi siempre había querido correr hacia allí y saltar rompiendo el vidrio a lo mas estilo película hollywudence, pero esta vez no seria.

entre a mi departamento, vi que en el piso habían cartas de mi padre, en una era de tecnología que mi padre se negaba a entrar, el era uno de los únicos creo yo que aun usaba el correo postal para mandar cartas. "la leeré después" me dije a mi mismo al tomarla. lo cual jamas hice.


domingo, 15 de junio de 2014

Capitulo 1 - Tarde

         Jamas había llegado temprano a al trabajo, y esta vez no iba a ser la excepción. Nunca entendí por que siempre demoro tanto, o es la ducha, preparar el maletín o en realidad no se, pero lo que si se, es que en mi corta vida de 23 años jamas había llegado a tiempo a nada. Siendo las 8:05 am a dos cuadras de la oficina corría contra reloj, y miraba con ganas esa cafetería frente al Mcdonalds que siempre había querido entrar antes de la oficina, pero cuando trabajas en algo que no te motiva mucho no dan muchas ganas de levantarse temprano para poder llegar a tomarse un café y luego ir feliz a un trabajo que te quita con todas sus fuerzas la sonrisa y en realidad entre 15 minutos de una cama tibia y una fila de 15 minutos, prefiero la cama.

Caminaba raudo y veo a un compañero de trabajo, Gustavo "nunca quedo mal con nadie" Rojas, típico lambiscon y gritón de errores, me refiero a que si te equivocas en algo, lo que sea ,no te gustara estar cerca de el, dado que se encargara de que todo el mundo se entere. Entro al ascensor, que el detiene amistosamente con una sonrisa idiota y vistiendo su traje diseñador o comprado en alguna parte V.I.P de la capital, que me hace recordar cuan mal me visto, siempre ame el vestir clásico; camisa blanca, corbata negra, pantalones negros y zapatos (si se puede lustrados), no era un fashion de tomo y lomo como el, y se encargaba de hacérmelo saber en cualquier ocasión que se presentara.

-" Buenos Días, Don Diego Catalán" dijo apretando el botón del ascensor para ir al piso 8
-"Hola Gustavo, que tal?" - lo dije con un voz tan indiferente que me miro raro
- "Un poco atrasado por el trafico, tu sabes andar en auto a esta hora te tomas con mucho trafico, y tu?            problemas con el metro?"
- "Si es un asco a esta hora"
- "Todos los días al parecer"
- "Todos los días la gente trabaja, creo que es un mal necesario"

Llegando al piso ocho verifico mi corbata en el espejo ignorando a este tipo, estaba hacia a un lado por algún motivo, a veces pienso que tiene vida  y se mueve sola. Trate de no mirar a la oficina de mi jefe, caminar rápido a mi cubículo y así que pasara sin penas ni gloria por lo menos hoy.


logre sentarme y dejar el maletín en mi escritorio, cuando de pronto llega ella y me empuja hacia un lado

-"Diego!! otra vez tarde?" con una sonrisa en la cara, era Jennyfer Bravo, la única que podía considerar amiga dentro de esta jaula de idiotas.  siempre vestida de azul y su falda muy ajustada, que aunque muy corta dejaba mas a la imaginación que el amplio escote que dejaba ver en sus ratos fuera del trabajo.
- "SI. horrible mañana. aparte me encontré con Gustavo, linda forma de empezar la mañana".
- "horrible! te entiendo, que harás después de la oficina?" me preguntaba con ese tilde que ya conocía de querer invitarme a sus happy hours que terminaban a las 2 am y luego se iba con algunas de sus amigos, era un error que se comete solo dos veces.
- "Si, tengo compromisos". aunque era mentira era mejor que devolverme a mi casa tarde y solo.

me miro con cara de "no te creo" pero decistio de su oferta, cuando se dio cuenta de lo poco emocionado que estaba.

me senté en mi escritorio, mientras que de re-ojo miraba como jennyfer se alejaba por el pasillo, mire la foto de mis padres en sus vacaciones a chillan y recordé lo mucho que extrañaba a mi padre y sus historias repetidas o sus chistes raros que solo el entendía
me prometí el fin de semana ir a verlos

me levante de mi escritorio para poder ir a buscar agua, correr todas las mañanas para poder llegara a tiempo me tenia todo un corredor pero necesitaba un poco de agua

no había comprendido aun por que este ogro de jefe no me había visto, tampoco soy tan chico, mido 1.78 mtrs, cualquiera puede verme. En realidad no era algo que me importara, también era mi sueño ser invisible así hacer jugarretas en lugares públicos o ir a la casita del terror de alguna feria y realmente hacerla del terror o mucho mejor, ir a la casa de un amigo y jugarle bromas hasta que se desmaye. Pero eso no era el caso.

cuando había comprendido que me miraba fijamente, procedí a acercarme a la oficina de mi jefe, "German Irarrazabal" decía en su puerta, tan dorado y sobre adornada como era la vida de alguien que solo vestía trajes de lujo, pero no sabia decir ni gracias ni buenos dias.


-Diego! de nuevo tarde? cuando cambiaras esa actitud, pareciera que te importa poco todo-

en realidad algo de razón tenia, ya no estaba motivado con nada, no era algo de mi si no e el ambiente, no motivaba.

-buen día germán, si tuve problemas para llegar no fue mucho en realidad lo atrasado- dije tratando de bajarle el perfil al asunto

- cuando uno debe llegar a un lado a las 8 Am es a las 8 Am no antes,  no después, a las ocho, vivieras en suiza morirías cesante, ellos son muy puntuales para todo-
-agradezco no estar en suiza- dije con una sonrisa

-pero estas trabajando en una empresa muy prestigiosa, si no fueras tan talentoso en lo que haces te aseguro ya no estarías-

en realidad, no cuan talentoso soy, siempre eh sido bueno con los números mas que con la gente, tengo un estilo de mal de "Dexter" como el asesino en serie de una televisora, mi problema era que toda la gente me resultaba demasiado superficial y eso no me dejaba estar mas de un minuto atento a una sola persona.

lo único que quería era que el día terminara para poder ir pronto a mi hogar